El libro de poesías de José Pedroni recibía de las manos y el tono de la lectura de la Sra. República, parte de la ternura que el poeta nos dejara en su obra.
“Esperanza, con tu nacimiento se alegró la tierra”.
-Fue el día de la Virgen, no fue un día cualquiera - se apresuró Doña Potola.
Apartó la mirada del libro la Sra. República para posarla en la sonrisa de la dueña de casa.
-Cada día me sorprende más. Si es Pedroni, si es Almafuerte, si es Alfonsina Storni, usted sabe de todo-.
-Mi querida señora, no se olvide que vengo de una generación en que la lectura era un hábito y los libros eran nuestros compañeros de siestas largas y de noches con una vela o un sol de noche. A veces, vuelvo a leer a mis poetas preferidos y me parece que regreso a mis días juveniles, aunque siempre he seguido leyendo y sorprendiéndome con esa obra fantástica que nos legaron y que hoy duerme en las bibliotecas esperando por los jóvenes y también por algunos maestros.
Usted estaba leyendo el canto “Esperanza” y estoy segura que mucha gente desconoce que el día del agricultor se impuso como homenaje a la fecha de la fundación de la colonia, el 8 de septiembre de 1856 -.
-Lo recuerdo como si fuera hoy - se animó la Sra. República, dejando su hamaca de mimbre y mirando por la ventana la imagen de la Virgen que dominaba el parque. ¡Cuánto esfuerzo y sacrificio el de aquellas familias!
Tras aquella colonia y como cuentas de rosario, se fueron fundando los pueblos que dieron origen a la “Pampa gringa”. Transformaron aquel desierto en un vergel para quienes soñaban con un pedazo de tierra para establecer a su familia. Enterraron en los surcos la nostalgia y tristeza por la tierra lejana y cosecharon sonrisas con la llegada de cada hijo. Y sorprendieron al mundo con la cosecha que atravesando el mar, era una forma de volver con el corazón convertido en pan -.
-Una página de nuestra historia que parecen ignorar quienes nos gobiernan susurró Doña Potola acercándose a la ventana.
Si supieran de dónde venimos y el sacrificio del que somos fruto, no se atreverían a los agravios a los que nos sometieron y a la indiferencia con la que hoy nos tratan. Tantos días de conflicto, de pérdidas millonarias y todo sigue igual, o peor, que es lo más preocupante.
-Es como si no mirasen al campo doña. Lo ven pero desde el aire, mientras viajan para subirse a una tribuna y desgranar discursos populistas.
¡Si se levantaran aquellos colonos de la Rebelión de Humbolt, quienes le pusieron el pecho a la retención a los cereales de 10 centavos el quintal! Sé que eran otros valores y otra economía, pero hoy estoy segura de que no se dejaban llevar por delante, y eso que no tenían megáfono ni las cámaras de televisión para organizar una propuesta.
A quienes depositan con amor una semilla: gracias.
Sábado 6 de Septiembre 2008:
La generosa olla negra de 20 litros lucía su carga de cascos de zapallo cortados prolijamente. Doña Potola distribuyó unas bolsitas de liencillo con la cal para darle a cada dado la consistencia para almacenar la dulzura. Prosperina terminó de juntar cáscaras y semillas en un balde y partió hacia el gallinero, imaginando unos huevos de color más intenso aún que el que les brinda el grano de maíz.
-¿No se le fué la mano con tanto zapallo? Van a tener que salir a buscar frascos y hacer lugar en la despensa bromeó la Sra. República.
-No es la primera vez que me lo dicen, pero vienen los hijos, los nietos, sus amigos, y cuando uno quiere acordarse sale Prosperina de la despensa con el último frasco. Y uno se queda pensando en cuándo se comieron los otros.
Así, todos los años con el zapallo, y sin contar los otros dulces, especialmente los higos enteros. Le voy a decir a mi muchacho que cambie la cerradura de la despensa, pues me parece que a la siesta aprovechan que estoy durmiendo.
A todo esto señora, ¿qué dicen los diarios -?
-No hay muy buenas noticias del norte. La sequía ha hecho estragos con la ayuda de la mano del hombre-.
-¿Por qué lo dice -?
-Por los errores que se cometen. Pareceria que el hombre se empeña en alterar a la naturaleza y lo que eran los bajos submeridionales. Miles de hectáreas de cañada que ofrecían una pastura natural y en donde las vacas engordaban como en un vergel, fueron canalizadas de tal manera que hoy con la seca es un desierto. Si bien eran necesarios los canales para los excesos de lluvias, tendrían que haber hecho compuertas y embalses para que todo el agua no se escurriera y hasta desaparecieran las napas del ecosistema.
¡Y todo esto por cuenta del gobierno santafesino! Pero los privados no se quedaron atrás. Secaron 10.000 hectáreas a la altura de San Joaquín para sembrar arroz y los vecinos que están en la cuenca, aguas abajo, bien gracias -.
-Seguro que ahora nadie se hace responsable murmuró Doña Potola
-Como máximo, puede esperar un “nos equivocamos”. Los productores se han quedado sin pasturas, sin agua y sin vacas. Las que se salvaron, me ha contado su muchacho que anduvo por allá, están en pésimas condiciones.
Calculan de un 30% a un 40% menos de terneros para la próxima zafra -.
-¿Será parte del plan -?
-¿Que plan, doña -?
-El famoso “Plan Ganadero” que nunca nadie terminó de explicarme. Es más, creo que no existe. Lo único que sé es que cada día hay mas feedlots, como le dicen ahora a la hacienda engordada en un corral, a los que el Gobierno subsidia.
Pero se olvidan que para que funcionen necesitan terneros para engordar. Si siguen desatendiendo a los criadores, creo que para el asado del Bicentenario vamos a tener que engordar unos pollos o ir a comerlo a Montevideo. Total, la cosa va a quedar entre hermanos. Ellos van a seguir comiendo carne y nosotros corriendo pollos, a ver si los alcanzamos.
Sábado 30 de Agosto 2008:
Caminaba al encuentro de la Sra. República, de Doña Potola y de Prosperina que recorrían el lote de trigo y se veían como un punto de admiración por la sombra prolongada del atardecer.
La sequía no afloja y el ánimo no es muy bueno entre los vecinos.
- ¡Ah, si lloviera! alcancé a escuchar por culpa del viento, que venía a mi encuentro.
- ¿Con cuanto se conforma? -
- Unos 100, m´hijo. Para pedir, mejor que sobre.-
Me uní al grupo y la Sra. República no perdió el tiempo.
- ¿Así que la Comisión de Enlace se va a dedicar a la política?-
- Eso dicen. Yo no estoy muy al tanto de las internas. Me dedico a escuchar a los productores de las distintas zonas, a conocer los problemas y a ver cómo se las arreglan quienes luchan por conservar las vacas y no malvenderlas, cansados de esta lucha desigual.
Fíjese señora lo que nos cuesta mantener el tambo a nosotros. Si no fuera por los lotes de agricultura que nos ayudan a cerrar las cuentas, lo tendríamos que haber cerrado hace tiempo. El maíz lo sembramos con más optimismo que racionalidad.
Una inversión grande para convertirlo en alimento de las lecheras sin tener en claro cuánto nos van a pagar. De acuerdo al humor y a la inflación, que es a lo que más teme el Gobierno.-
- Más o menos le teme dijo Doña Potola. Ahora les resulta más fácil dar la orden y acomodan el índice al gusto del consumidor.-
- Doña, deje que su muchacho me cuente de la parte política, que en definitiva es lo que puede cambiar la cosa en el futuro.-
-La gente anda con ganas pero, sabe lo que pasa señora, - me apuré a contestar hay que tener tiempo y al productor no le sobra el tiempo.
Si es chico, porque es chico y si es grande porque los problemas y obligaciones son más grandes. En definitiva, se pueden dedicar aquellos que tienen una buena chequera o alguien que les financie la carrera hasta la banca en el Congreso.
Y eso tiene un costo más que respetable.
-¿ Me permite, señora? Y no se enoje, pues va a pensar que soy una metida. En esto pueden seguir quienes tienen poco que perder o los que tienen mucho por ganar. No sé si me entiende.
¿Quién puede dejar su explotación a la deriva y ausentarse tanto tiempo? Yo no estoy en contra de la participación, pero no creo que ahora sea una nueva responsabilidad del que tiene por formación y responsabilidad producir.
¿Para qué están los cuadros de los partidos de cada región sino para representar a su gente? Las tentaciones de fama y poder me parece que le están cambiando la vida a mucha gente. Ojalá me equivoque, pero he visto a tantos ponerse traje y corbata, encandilarse por las luces de la ciudad y olvidarse hasta de la taza de mate cocido que tomaban al llegar a su casa después de la escuela.
Sábado 23 de Agosto 2008:
Sobre la ordenada fila de leña, al costado del boulevard de los eucaliptus, Prosperina ubicó dos cojinillos y dispuso su canasta: tortas fritas, pastelitos y un par de termos para la mateada larga acompañando la siembra.
El tractor iba y venía tirando de la sembradora y respetando la pequeña huella del marcador. Doña Potola, ligeramente inclinada, comprobaba la distancia y profundidad de las semillas con el bastón regla que utiliza para esa tarea.
-Desde la ruta uno no se imagina los detalles que hay que tener en cuenta - reflexionó la Sra. República, al tiempo que iba en busca de Prosperina, del cómodo cojinillo y de los pastelitos que tanto le gustaban.
-Desde la ruta, como dice usted, todo parece fácil y desde los despachos cómodos del poder parece que les resulta más fácil aún respondió Doña Potola, mientras su cabeza no dejaba de sacar cuentas.
-Mire usted señora, hay que sacar más de 6.500 kilos por hectárea para pagar la semilla, insumos, gasoil y de ahí para arriba, lo que parece ganancia, está grabado por las retenciones. Esto es lo que no entienden y hasta por eso me duele que la señora Presidenta diga que no hace falta demasiado capital y que no hay riesgos en el campo. Que se lo diga a quienes perdieron su capital junto con sus vacas por la sequía. Ahora dicen que se acuerdan del campo al levantar la prohibición de exportar queso, como si esto fuera un favor que le hacen a los productores. Nos sacaron una penitencia absurda y encima pretenden que festejemos. También se presenta como un logro que permitan exportar un millón de toneladas de trigo y agilizar los trámites de la ONCCA.
¡Válgame el cielo! Espero que la dirigencia no se trague el sapo porque los productores estamos desconfiando de todo y de todos.
-Pruebe un pastelito Doña Potola terció Prosperina. Lo hice con el dulce que le mandó de San Juan su amiga Doña Lucrecia y el almíbar tiene el punto justo.-
-Gracias m´hija, a ver si me endulza la tarde, junto con la promesa de los frutos y la fe con que siempre encaramos la siembra.-
-¿Leyó sobre los anuncios de ayuda a las provincias afectadas por la sequía? se animó tímidamente la Sra. República para levantarle el ánimo.
Los ojos de Doña Potola, que miraban el pastelito donde brillaba el dulce de membrillo, se volvieron hacia la Sra. República como un relámpago.
-Con todo respeto señora, la ayuda destinada ya no sirve. Los que se fueron de la ganadería no vuelven. La ayuda puede ser que le toque a quienes vendieron vacas, sacaron aguadas y alquilaron para hacer soja. Pero para quienes siguieron aguantando ya es tarde.
Usted insista con la invitación. Si no tiene tiempo para nosotros, que la reciba a mi amiga la Analía Quiroga, que le tiene un plan para carnes rojas. Sería bueno que nos juntáramos acá y de la reunión saliera un plan coherente hacia el futuro.
Tenemos una ventaja: si la charla se pone agria, Prosperina acerca unos pastelitos y nos endulza la tarde.-
Sábado 16 de Agosto 2008: -¡Que hermoso día! exclamó la Sra. República avanzando por la galería. - Si el almanaque no dijera agosto, pensaría que estamos en un día de primavera: pleno sol y sin viento.-
Doña Potola, que se había sentado frente a la mesa de algarrobo, tenía desplegadas sus pocas piezas de plata a las que no deja que nadie les pase la pasta de pulir, salvo a su nieto preferido a quien consiente y deja que le saque brillo con una vieja gamuza.
-Aprovecho que no hace frío señora, pues la pasta de pulir tiene un olor penetrante y además me gusta sentarme en la galería dijo al tiempo que apoyaba la polvera cincelada que brillaba al sol.
-Era de mi madre y cada vez que la pulo recuerdo el cisne en su mano y el polvo que se aplicaba en sus mejillas, en la frente y un poquitín en la nariz.
-Eran otros tiempos, mi amiga dijo la Sra. República ¿Y estas espuelas?-
-Eran del Gringo, mi marido, que nunca las usó. También eran de su padre y usted vió como son estas cosas, para algunos son adornos y para otros, recuerdos que despiertan sentimientos muy cálidos.
A propósito de calidez, ¿que suerte tiene el gobierno, no?-
-No la entiendo doña, no me empiece con sus acertijos e ironías que ya sospecho hacia dónde va.-
-Imagínese, la gente no usó sus estufas y eso trajo un gran alivio. Precisamos gas para hacer fertilizante. La urea se ha disparado de 550 a 950 dólares la tonelada y así se hace difícil encarar la campaña del maíz. Espero que esto del clima, que por ahora es benigno, no se traslade a heladas tardías y complique aún mas las cosas-.
-¿Dónde anda la gente? A su muchacho hace un par de días que no lo veo.-
-Hay que estudiar señora, aggiornarse, como dicen ahora. Un congreso acá, otra jornada técnica mas allá ,aunque si bien es importante incorporar tanto conocimiento, tendrían que hacer un curso con algún iluminado, mezcla de economista y brujo, para poder adivinar hacia dónde quieren llevarnos.
Hablan del Pacto del Bicentenario y no encaran las cosas que urge solucionar. Los terneros que en el 2007 valían 3,50 el kilo vivo ahora valen 3 pesos y la carne para la gente aumentó un 100%. Dos tambos por día se cierran ante la sordera oficial y para el Bicentenario, tendremos que importar leche si no toman medidas. Hablan de un Plan Federal, incluir a los gobernadores para conocer los problemas de cada producción regional, y yo me pregunto: ¿no conocen lo que está pasando?
Lo único que se les ocurre como contrapartida es cerrar la exportación ahora de los quesos, mañana la del arroz junto con lo de la carne y así pasan los días. Todo para asegurar la mesa de los argentinos, según dicen, pero a todos les resulta cada día más difícil comprar el sustento y a nosotros poder producirlo.-
Se acercó Prosperina ofreciendo el nuevo mate de palo santo que estaban estrenando.
-Déme el primero, m’hija, lo quiero estrenar. No es de plata, pero es uno de mis más gratos recuerdos.-
Sábado 9 de Agosto 2008:
Apartó la Sra. República la mirada de los diarios a los que le absorbe parte de la tinta de tanta lectura y repaso que hace de ellos. Sus ojos quedaron atrapados por las manos de Doña Potola, que con su aguja de crochet iba dándole forma de boina a uno de esos ovillos de hilos de colores que guardaba celosamente.
-Parece una maquinita tejiendo y no la quiero interrumpir ni con un mate, dijo Prosperina.
-Es que me han encargado unas boinas de colores y el cumpleaños se viene encima y quiero cumplir con el pedido, que es muy especial. No voy a tejer una boina negra porque ese es un modelo exclusivo de la Sra. Presidente. Usted la vió caminando por Paris y ni en eso quiero darle motivos para su enojo.
-Me parece que se acordó un poco tarde dijo la Sra. República, recibiendo otro mate de Prosperina que no perdía detalle del vaivén de la aguja.
-Mire señora, usted vió la conferencia conmigo y luego se fue a caminar y no hizo ningún comentario. Luego ya en la cena, vinieron los muchachos y se hablaron de muchas cosas pero no de política, pues se los tengo prohibido desde que eran chicos, y a pesar de los años me siguen haciendo caso-.
-Sabe que pasa Doña Potola, salí a mirar sus plantas, la rosa nueva que le puso a la virgen y al final terminé rezando para que nuestra señora de Luján la ilumine, pues según dijo, piensa seguir igual sin modificar el rumbo que hasta el momento no nos ha dado buenos resultados-.
-En eso la noté un poco pagada de sí misma acotó Doña Potola.
No puede insistir en que el INDEC dice la verdad. Tendría que revisar las cuentas que le traen del supermercado, pues no creo que vaya ella a hacer las compras. No me puede decir que volvería a fogonear la Resolución 125 con el descalabro que ocasionó en la economía. Ni hablar de las políticas implementadas para la carne y la leche. No podemos seguir hablando del tren bala mientras la gente sigue viajando en los techos de los trenes suburbanos. Ni hablar si como postre viene el Sr. Chavez y sigue delirando con el gasoducto de Venezuela a Argentina, con el Banco del Sur, con un tren de Buenos Aires a Caracas y con cuanto disparate se le ocurra decir pensando que está arengando a sus seguidores, vestidos con camisas y boinas coloradas. ¿Que dije? Boinas coloradas, boinas negras, ya me estoy arrepintiendo de estar tejiendo estas boinas-.
-Siga Doña Potola, pero después de tomarse un mate dijo Prosperina Su muchacho se lo va a agradecer. Yo sé por qué se lo digo.
Sábado 2 de Agosto 2008:
La mirada de Doña Potola acariciaba el trigal que brillaba perlado por la llovizna.
- Gracias a Dios se ha cortado la seca m´hijo. Si supieran quienes siguen enojados con los productores cuántas ilusiones acompañan a cada semilla que depositamos en la tierra, deberían tener otra actitud y al menos no nos sentiríamos tan solos frente a los vaivenes del clima.
- No se me ponga tristona que debemos encarar la campaña del maiz y cuando se entere de los costos del paquete voy a necesitar de todo su optimismo.
- Pero rotar, hay que rotar. El silo para el tambo hay que hacerlo, pues si se siguen vendiendo las Holando para hacer hamburguesas, le veo un triste final a la lechería y a todas las familias que dependen de la cadena.
No concibo que tengamos que importar leche por la irresponsabilidad de quienes por lo menos deberían leer los informes de los técnicos de INTA. Así se enterarian de cuánto cuesta producir un litro de leche. Siguen firmando convenios con las usinas entre gallos y medianoches y luego todo queda en el olvido. Los precios aumentan y los subsidios los cobran las lácteas mientras los productores, cansados, se pasan a la soja.
¿Cuánto llevamos caminando hacia la socialización del campo? Los novillos valen hoy lo mismo que hace dos años y la carne vea por dónde anda. La leche no cierra y en cualquier momento tenemos otro ajuste de retenciones que va a ser un paso más hacia la confiscación de la renta.
La sociedad está anestesiada y los políticos de la oposición no se animan a decir que estamos bajo un régimen que se mueve de acuerdo a los caprichos de quien se cree dueño de nuestros esfuerzos, y lo que es peor, de nuestro destino.
-No se ponga así que le va a subir la presión. Bajemos un cambio, eh.
-No me hable de cambio que nos prometieron uno y mire hacia dónde nos llevan. Si nadie se anima, yo desde acá les digo basta. Basta de soberbia y de ignorarnos. No me voy a callar ni me voy a dejar morir en un rincón masticando injusticias.
Con la mirada al cielo en cada amanecer de los pocos que me quedan, voy a acompañar la oración de tantos jóvenes que quieren seguir produciendo. Sólo les pido que nos digan la verdad.
¿Para qué nos quieren? ¿Para que trabajemos como libres ciudadanos o como súbditos de un rey que quiere iniciar una monarquía?
Sábado 26 de Julio 2008:
La torre del viejo molino que en primavera embriaga con el perfume del jazmín de lluvia que lo envuelve, y al atardecer se viste de blanco con la dama de noche, lucía casi desnuda después de la poda que dirigía Doña Potola.
-Ya está exclamó tomando distancia lo tenía abandonado este rincón y es uno de los más bonitos de la casa. No se olviden de traer cama del gallinero para incorporarle a las plantas, así nos regalan una floración de ésas que invitan a sentarse en la galería por las noches para disfrutarla.
Le recordó a los muchachos que lidiaban con las ramas de la poda. La Sra. República y Prosperina volvían de la quinta, canasta en mano, con la verdura para la ensalada.
- Prosperina! no se descuide con el horno que me pareció que le pusieron mucha leña y en vez de pavo va a sacar un carancho quemado -.
- Su muchacho no para, casi no lo veo preguntó la Sra. República a Doña Potola que buscaba descanso en su mecedora de mimbre.
- Se habían atrasado tantas cosas mi señora, y hay que ponerlas al día. Usted sí que luce una expresión distinta ahora que se respira otro aire en el Congreso. Sus Diputados y Senadores, que se habían tomado unas largas vacaciones han vuelto con ganas de reivindicarse con los ciudadanos. Lo que no me gustó mucho, le soy franca, fueron los insultos, las acusaciones de traidor a quienes no obedecían como siempre las órdenes impartidas desde la Casa Rosada. Argumentaban que había que responder a los mandatos del voto que dieron el triunfo a nuestra Presidente. Pero yo le pregunto a usted si los votos que dieron el triunfo salieron del interior, del campo, porque tengo entendido que no ganó en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Santa Fe. ¿Quién traicionaba a quién con la Resolución 125? ¿Los Diputados y Senadores o el Gobierno Nacional al atentar contra la vida del interior del País? Eso sí, no debo restarle méritos a quienes defendían lo imposible. Hay que reconocerles un verbo ágil para pasar de atacar a la soja, defendiendo al maíz y al trigo y mas tarde hablar de la mesa de los argentinos, de hospitales y escuelas hasta que por último se mostró la hilacha y el ex Presidente dijo que era para pagar la deuda externa. La gente quedó desilusionada por el manoseo, sobre todo las familias de las ciudades. Era como si tuvieran que jugar a la escoba con esas cartas que usan para jugar a la canasta. Nadie entendía de qué estaban hablando. Ahora se acerca la hora de la verdad: sueldos, inflación, subsidios cruzados y las cifras del INDEC, que dibujan una realidad que haría poner colorado al mismo Pinocho.
Sábado 19 de Julio 2008:
Doña Potola era una sombra en las sombras buscando la galería con las hojas de cedrón para el mate. La Sra. República, que había caminado a su encuentro, la recibió con un
-Yo tampoco pude dormir después de la noche que nos regalaron los senadores.-
La tomó cariñosamente del brazo la dueña de casa y se mostró arrepentida de algunas quejas sobre el sistema republicano que supo cuestionarle.
-Nobleza obliga. Debo reconocer que caminamos un nuevo sendero, donde tanto diputados como senadores se expresaron de acuerdo a sus principios, más allá de obedecer la doctrina vertical del partido gobernante.
Me han hecho sentir muy bien Doña, a pesar de que como siempre trascienden presiones y se prometen favores que doblegan voluntades. Pero en términos generales, Doña Potola, creo que algo ha cambiado. Es tiempo de sentarse a la sombra que regaron con su esfuerzo quienes nos inventaron un mundo en medio de la nada, y planificar el futuro.
Hoy más que nunca me gustaría invitar a la Sra. Presidenta a charlar con algunos vecinos. Que venga pero no con la postura que tuvo cuando habló en un frigorífico haciendo referencia a que hoy puede dar clases de carne, trigo y soja. Que venga dispuesta a encarar una campaña con Ud.
- ¿Conmigo? preguntó sorprendida Doña Potola.
- Sí, con Ud.
Que ponga a punto el fumigador, la sembradora, el tractor, las tolvas para semillas y fertilizantes. Que salgan a comprar juntas las semillas. Que hunda las manos en la tierra buscando la humedad necesaria. En el momento de sembrar que juntas eleven una oración, en ese gesto de amor que siempre me conmueve, cuando la veo mirando a la sembradora que se aleja buscando su destino de pan. Que la conozca y deje de pensar que Ud. forma parte de una elite insensible que conspira contra el alimento de los argentinos, como le han hecho creer.
Hoy tiene el mérito de haber enviado al congreso la controvertida Resolución 125. Su vicepresidente le quitó el peso del conflicto con los productores al costado del camino. Hasta ahora no he escuchado que haya llamado a la gente del campo. Esto la hubiese elevado sobre el clima de confrontación en que la quiere sumergir su compañero de alcoba, que me parece está celoso de que su mujer sea la presidenta de la República Argentina.
Sábado 12 de Julio 2008: Prosperina sacaba hilos del corte de batista destinado a hacer sabanitas para el moisés de su ahijado. Mientras iniciaba la vainilla contando y separando los hilos con la aguja, la Sra.República le ponderaba la mano para tan delicada tarea. -Prosperina, usted que lleva años en la casa y conoce tanto a los vecinos que hoy hacen cuentas sobre números que no cierran, ¿cómo cree que está la situación?-
Prosperina, sorprendida de que pidieran su opinión sobre el conflicto que le cambió la vida a todos, y sin apartar sus ojos de su labor, respondió: señora, la taba está en el aire y me parece que para nosotros va a caer de cu... - ¡Prosperina! levantó la voz Doña Potola ligeramente alterada, mas que por la mala palabra, porque no quiere oír que se diga que se perdió la parada antes de que voten los senadores.
-Usted sabe que aunque no esté, siempre estoy llegando y además tengo un oído muy bueno, a pesar que a veces me hago la sorda. Sobre todo señora, cuando escucho discursos y declaraciones cimentadas sobre tantas mentiras. Me da verguenza por ellos, hombres grandes, profesionales en muchos casos que juegan su prestigio haciendo propios argumentos trasnochados que les mandan a defender. No me diga que a usted no le pasa lo mismo. Me gustaría ir casa por casa en las ciudades para explicarles a las señoras como somos las mujeres del campo para que entiendan con su percepción de madres. A la Mesa de Enlace le faltan, y que me perdonen, la voz cantante de una mujer. Nosotras nos metemos más en los problemas y arremetemos contra las sombras hasta que se disipan.-
- Doña Potola se animó la Sra. República no me diga que los hombres no la representan bien.-
-Yo no digo eso señora pero, a ver, ¿cómo le explico? ¿Usted vió a un hombre cambiarle los pañales a un bebé?-
A veces hay que meter las manos y no fruncir la nariz, por eso me gustaría ver a una mujer, porque nosotras también somos el campo. No me van a llevar a mí a dar lástima pero conozco a tantas mujeres jóvenes que se pusieron el campo de la familia al hombro, que han terminado su carrera universitaria y no sé cuántos cursos más que no sé pronunciar en las mejores casas de estudios del mundo, que tienen ganado el derecho para estar allí. Y usted Prosperina, mire bien la taba; cuando caiga y si tiene que decir culo, dígalo bien fuerte m’hijita, porque la suerte en ese momento, créame, va a estar echada.
Sábado 5 de Julio 2008:
-¡No lo puedo creer! exclamó Doña Potola sobresaltando a la Sra. República, a quien casi se le cae el mate que le acababa de alcanzar misia Prosperina.
-¿Que pasa mi amiga, qué encontró en el diario?-
-Escuche y no me diga que no es fantástico. Un subsidio por casi 50.000 millones de dólares para el campo. Otra cifra importante para los pequeños productores. Precio mínimo sostén para el arroz y los porotos. Disminución de impuestos para fertilizantes y algunas otras facilidades para incentivar la producción -.
Apuró el mate la Sra. República sorprendida por la noticia y la euforia de la dueña de casa.
Me pareció que iba demasiado lejos la broma y le pedí que leyera en voz alta el párrafo siguiente de la noticia. Conteniendo apenas la sonrisa, leyó Doña Potola:“Estas son las principales medidas anunciadas por el Presidente Lula para responder con un incremento importante a la demanda mundial de alimentos”. Cerró el diario y nos miró con picardía.
-¡Ay mi señora!, si no apelo a la reserva de la última sonrisa que tengo para levantarme el ánimo, no se cómo haría para empezar el día. Después de una semana de escuchar los argumentos más descabellados de quienes se han atribuído el derecho de regularnos la vida, apelo a una sonrisa para romper el clima de esta casa. A usted señora le pido que me acompañe hasta la Virgen del Parque porque le voy a pedir que me suelte la lengua para hablarle a los muchachos. ¡Prosperina, saque del horno la torta negra y llévela al galpón!
Y usted me miró con mucha ternura y firmeza júntelos a todos que quiero hablarles. Pero primero venga conmigo, quiero escucharlo murmurar un Padrenuestro frente a la Virgen. Tenemos que sacar todas las fuerzas que nos quedan y aunque sé que no están dadas las condiciones, apenas nos llueva un poco, vamos a salir a sembrar trigo. Porque no me van a torcer el rumbo quienes en su confusión han perdido el norte. Llegará el momento en que alguien sensato haga oír su voz y fije las pautas de una producción sin exclusiones. Lo que no podría tolerar, le confieso, es perder a más vecinos que agobiados por deudas y malas políticas abandonan el campo. Me duele mi querida señora tantos desatinos y las taperas vacias donde murieron tantos sueños. En las ventanas, cuando paso, me parece ver el rostro de tantos amigos que ya no están.
Vamos a sembrar me dijo-, mientras me apretaba fuerte la mano y sus labios besaban el crucifijo.
Sábado 28 de Junio 2008:
Hay una habitación en la casa que oficia de “despensa de los recuerdos”. Allí sólo entran Doña Potola y Prosperina una vez por semana para ventilar y sacar el polvo. Luego todo duerme bajo siete llaves. Al amparo de la soledad de la siesta, la dueña de casa iba poniendo sobre la mesa libros y cuadernos. Hojas amarillentas con una caligrafía perdida en el tiempo, junto al papel azul araña y a las etiquetas con el nombre del alumno, el grado y hasta el nombre de la maestra o del maestro. Porque aunque no lo crean, había maestros por aquellos tiempos en la Argentina.
Doña Potola, sin que nos diéramos cuenta, fué guardando estas postales que nos hacen viajar en el tiempo.
-Lo estaba esperando. Todo esto es suyo y ya es tiempo de que lo lleve a su casa y se haga cargo de sus recuerdos-.
Como si ayer nomás lo hubiera tenido en mis manos, ahí estaban mis cuadernos. Ordenados por año, el Rama Florida de primero superior y el primer diccionario, que en silencio pedía que lo encuadernaran después de tanto trajín y maltrato. La cajita de madera de 2 pisos con su tapa, manchada por aquella tinta Pelikan. Un sacapuntas desafilado, un Faber N°2 con huellas de alguna mordida nerviosa. Me volvió a la realidad la mano de Doña Potola acariciándome la cabeza, mientras me ofrecía con la otra el trompito canilludo que hacía bailar en la palma, atrapándolo en pleno vuelo como si fuera la sombra de un ave cazina.
-No me diga nada. Sé cómo se siente. A mí me pasa lo mismo todos los días cuando abro los ojos. Me parece que fué ayer nomás cuando llegamos con su padre y acá sólo había un rancho grande con piso de tierra y un galponcito. Todo lo hicimos con esfuerzo mientras iban llegando usted y sus hermanos. La quinta, las primeras lecheras y aquellas herramientas que nos desvelaban pensando en cómo íbamos a pagarlas. Todo lo que hoy se ve me parece un cuento pero fué el sueño que compartimos con su padre. Sé que usted y sus hermanos lo entienden y valoran. Quienes hoy nos miran con ojos de recaudador no se imaginan lo que fué levantar paredes, alambrados, sembrar, llorar cosechas y sonreír dando gracias a Dios en medio de un trigal. Nadie nos regaló nada. Lo que se ve, lo ganamos. Durante años nadie se acordaba del campo y ahora estamos en boca de analistas y comunicadores que se arrogan el derecho de preguntarnos cuánto ganamos por hectárea y cuánto nos cuesta producir un litro de leche. Da la impresión de que quieren pagarnos un sueldito y llevarse hasta las naranjas de la quinta-.
A través de mis ojos húmedos, pude ver una lágrima en los ojos de quien siempre se muestra ante todos como un esquinero de quebracho.
Apreté fuerte en mi mano el trompito que “latía” tan fuerte como mi corazón.
Sábado 21 de Junio 2008:
Doña Potola tenía sobre su falda un pulóver que estuvo olvidado, vaya a saber cuántos años.
Buscaba los remates y con su santa paciencia lo destejía, haciendo una madeja para poder lavar la lana. De a ratos le dedicaba una mirada al televisor sin perder palabra de lo que se decía por la Cadena Nacional. La Sra. República la miraba por sobre sus lentes y pensaba: - Nunca descansaron esas manos que pasaron de la plancha a carbón y el almidón de los guardapolvos de sus hijos, al control remoto del televisor. Lavaron, cocinaron y guiaron la mano de sus pequeños luego de que les enseñaran a sostener un lápiz -.
Sintió Doña Potola esa mirada y sin abandonar la tarea, salió al cruce.
- Sé qué está pensando, pero no lo diga. Prefiero escuchar y hacer algo con las manos, a las que a veces miro como si no fueran mías. Extrañas e independientes, hacen lo que se les ocurre-.
- No me venga con ese cuento, usted es la que no se puede quedar quieta un minuto y disfrutar de la vida contratacó la Sra. República.
- Mi querida señora, el trabajo ha sido siempre una satisfacción muy grande. Recuperar la lana que tejí hace más de diez años y volver a hacer un nuevo abrigo para algún amigo o una manta o una alfombra, es como volverla a la vida.
A propósito, por éstos días va a volver a vivir también el Congreso con el regalo que le enviaron. Ahora los quiero ver. Señora, no lo tome a mal, usted está mas allá de su sistema republicano y de sus formas, pero tengo algunas dudas. Por ejemplo, ¿quien gana las elecciones está en su derecho de llevar adelante políticas que pongan en crisis algún sector productivo, como es el campo?
¿Tiene el derecho de enfrentarme con la sociedad al acusarme de que me resisto a entregar una pequeña parte de mi renta extraordinaria?
Si el 44% de la facturación bruta es pequeño, no quiero pensar qué están tramando. No me pueden decir por Cadena Nacional que la actividad no corre ningún riesgo y que no hace falta capital para encarar una siembra. Tal vez tenga razón y se pueda conseguir todo a crédito, ¡pero luego hay que pagarlo! Se siguen cerrando tambos y si yo me resisto es por algo que solamente un tambero puede entender. No me gasto en dar explicaciones a los que miran la tierra con una calculadora en la mano y el borrador de un nuevo impuesto en la otra. Si bien ha ganado las elecciones, y eso lo dice a cada rato, hay mucha gente que le está pidiendo ayuda a quien ganó. No un subsidio ni una dádiva.
Le estamos pidiendo que cierren los números para seguir produciendo y para ahorrar algo, porque no. Cuando la seca o la piedra deja muy poco en la caja, quien ganó la elección igual viene con el camion a cargar lo que le toca.Además, un día le dicen a la sociedad que es para los hospitales y al otro dia dicen que las retenciones son para que no aumenten los alimentos. Creo que deberian conciliar los discursos, si no la gente se confunde-.
- Veamos qué pasa en el Congreso Doña Potola, tenga un poco de confianza por lo menos en mí, en La República -.
Sábado 14 de Junio 2008: El aroma del azúcar quemada trajo a la Sra. República hasta la cocina.
Prosperina, que tarareaba uno de sus infaltables chamamés, no la escuchó llegar hasta que la tuvo mirando sobre su hombro.
-¿Qué está preparando? indagó.
-Un quemadillo respondió sobresaltada . Ahí viene Doña Potola con las flores de sauco. Una vieja receta, usted sabe como es ella-.
La dueña de casa entró a la cocina con una broma a flor de labios, como siempre.
-Señora, seguro que usted pensó que estábamos acaramelando la budinera para hacer un flan o un budín de pan-.
-No me haga fama de golosa que ya acumulé un sobrepeso considerable desde que llegué a su casa-.-Dulzuras y golosinas que me hacen recordar al último discurso de nuestra Presidenta, tan distinto de aquellos en donde la crispación dominaba desde sus manos nerviosas acomodando los micrófonos hasta el flequillo rebelde que se empeña en caer sobre sus ojos-.
-Doña Potola, el anuncio sobre las obras de hospitales y escuelas fueron como un bálsamo frente a los cruces con la dirigencia del campo y dejó en claro hacia adonde irían los dineros de las retenciones que excedan el 35%.
-Sin duda es un escudo muy sensible el que antepuso. Nadie se va a oponer a la construcción de hospitales, sería una total falta de sensibilidad. Porque hacen falta, ya que han dejado caer el sistema de salud lo mismo que la educación.
Pero yo le preguntaría simplemente:¿con todo el ingreso vía retenciones que han tenido hasta ahora, que hicieron?
Nosotros no nos oponemos a ese destino de los fondos, pero que no nos digan que no corremos ningún riesgo y que no hace falta capital para sembrar, cosechar y darle luego al gobierno la porción más grande de la renta agropecuaria.
“De las retenciones no se habla más”dijo un funcionario y me sonó autoritario el mensaje. Era un “vuelvan a trabajar, háganlo bien y no molesten más”.
Mire señora, no tenemos en el Congreso a quienes nos representen o al menos son muy pocos. Al Defensor del Pueblo lo ignoran, no sé para qué está. Un miembro de la Corte que hasta dentro de un año no podrían pronunciarse, aunque el País está al borde de las llamas. Me parece que están viendo el conflicto por la televisión y luego siguen con sus tareas de todos los días como si tal cosa. Mire señora, créame, en los años que llevo palpitando con las semillas que ponemos en la tierra y mirando al cielo pidiendo agua, nunca me sentí tan sola, desprotegida y maltratada, pero no quiero que mi muchacho baje los brazos. Mi consuelo son los jóvenes y en ellos está la esperanza del mañana.
¡Prosperina!- levantó la voz Doña Potola el quemadillo es quemadillo, no carbonilla. Atienda lo suyo m`hija.
Sábado 7 de Junio 2008:
La caja abierta de los botones era un arco iris en su oferta. Los ojos de Doña Potola se paseaban buscando y le costaba concentrarse hasta que decidió volcar el contenido sobre la mesa. Algunos cayeron al piso y Prosperina, que estaba aplicada en su bastidor, abandonó el punto cruz de la servilleta regalo de casamiento para su sobrina, y se agachó mientras los rebeldes botones rodaban por las baldosas.
Abandonó la lectura la Sra. República y su mirada se encontró con la de la dueña de casa, y con su sonrisa mas pícara.
-Después dicen que “para muestra basta un botón".-
-Doña Potola, no empiece con sus ironias que ya imagino hacia dónde van dirigidos sus dardos -. -Mi querida señora, vamos a aflojar un poco porque mi muchacho me ha dicho que ha escrito gente quejándose de nuestras charlas, y que más de uno se emociona justo en el momento de tomar la sopa.
Yo le digo que no es culpa nuestra sino de la realidad que nos tira un balde de agua fría cada vez que nos asomamos a ver quién viene-.
-La realidad... repitió la Sra. República, y se quedó pensativa.
-Nada más palpable y cierto que la realidad insistió Doña Potola el problema es cuando la negamos o no la queremos ver. Entonces embestimos hasta contra una montaña, convencidos de que tenemos la razón.
Eso creo que nos está pasando, pues de lo contrario, explíqueme señora, por qué no se soluciona este conflicto que está levantando a todo el interior del país.
No lo quieren ver y no se lo hacen ver a quienes tienen la obligación de vivir en tiempo real y no imaginario.Quizás puedan autoconvencerse de que la inflación es la que dicen ellos, pero la realidad dice otra cosa.
“Se van a cansar los del campo” dijo el ex Presidente y cada día hay más gente en las rutas reclamando. El mundo espera nuestras cosechas, la gente clama por alimentos y les llevamos un discurso contra los pooles de siembra. No les decimos cuándo vamos a abrir las exportaciones. Hay una realidad que refleja las necesidades de seres humanos con hambre y nosotros nos peleamos por 4 pesos y perdemos millones mientras discutimos.Tenemos una obligación moral y disponemos de la gente, la tecnología, el suelo, el sol y el agua para ofrecerle al mundo el milagro de la cosecha jamás soñada. Somos de los pocos países que pueden aumentar la producción a los niveles que demanda el mundo. Llegamos a casi 100 millones de toneladas con el esfuerzo de productores y también con los famosos pooles de siembra, que nacieron en medio de una realidad donde no existía el crédito ni el sistema bancario para el pequeño y mediano productor que con las ganas de los viejos chacareros y el empuje de los jóvenes, estoy segura de que sembraban hasta en la Picasa, la que está entre Santa Fe y el límite con Córdoba, como dice la realidad.
-Prosperina le encontró el botón que estaba buscando la contuvo la Sra. República no se olvide de que le pidieron que le aflojara el tranco a su caballo-.
- Eso también es parte de la realidad dijo Doña Potola conteniendo la sonrisa.
Sábado 31 de Mayo 2008: El tronco que se consumía lentamente se cubría con un poncho de cenizas esperando el sueño.
La Sra. República miraba las llamas que se asomaban entre las brasas.
-La noto muy pensativa - dijo Doña Potola sacándola de ese trance que propone el hogar después de la cena. ¿Le pido un té a Prosperina o se le anima a un licorcito de mandarina?
-Acepto el licor dijo la Sra. República apoyando suave el pie para mover su hamaca de mimbre. Sirvió el licor Doña Potola en una de las copitas talladas del juego que era de su madre, y que vaya a saber cómo han sobrevivido hasta estos días. Miró la Sra. República el licor a trasluz y ponderó la talla en el cristal.
-A su salud, doña y gracias por su hospitalidad.
Miraba el fuego y pensaba en este 25 de mayo que a pesar del sol, ha dejado unos nubarrones que presagian tormenta. Doña Potola, le confieso mis dudas y temores originados por esta intolerancia manifiesta. Si bien deberia darle unos tirones de oreja a quienes hablaron en Rosario, no puedo entender, por mas que lo pienso, esta declaración de hostilidades propuesta por el ex-Presidente alejando cualquier posibilidad de diálogo y de entendimiento entre las partes en conflicto.
Doña Potola acariciaba con el pulgar la pequeña copa, ya vacía en sus manos.
-Señora, se corrió el telón y ahora se ven a todos los actores dijo sonriendo. Usted corríjame, pero a mi entender en esa nueva mesa larga donde ahora se sienta el ex-Presidente se toman las decisiones políticas y se programan las acciones contra quienes no piensan igual.
Y yo me pregunto: ¿es un pecado no comulgar con las ideas setentistas que proclaman quienes se adjudican la recuperación de la economía? Pareceria que ellos planificaron la siembra y ahora me echan en cara las cosechas que se han tenido, como si yo no hubiese hecho absolutamente nada. Me tratan de golpista señora, y los únicos golpes que he dado han sido con el hacha para cortar la leña y ponerla en la cocina. Estuve leyendo que el Partido Justicialista blindará la gestión de gobierno de la señora Presidente como si fuera una conspiración que se reclame por lo que uno ha ganado y le sacan por la fuerza. Señora, a mi gobernador que acusa un rojo subido en las cuentas y que no tuvo tiempo para atender a los productores, lo ví sonriendo con el Presidente de Racing en una foto preocupado por el equipo del ex-Presidente, mucho más que por la suerte de los productores y de los pueblos y ciudades de la Provincia de Buenos Aires. Veremos a quienes siguen invitando a sentarse en la mesa larga del partido desde donde ahora, y sin ninguna necesidad de operar en las sombras, el ex-presidente se muestra sonriente para las fotos como diciendo: “ya ven, hago lo que quiero y tengo los recursos para hacerlo”.
Así es la cosa señora.
La convido con otra copita y a los amigos los invito a que nos encontremos en cualquier camino.
Sábado 24 de Mayo 2008:
La olla negra, luego de la pulida con cenizas a la que la sometió Prosperina, quedó boca abajo esperando.
En la mesa los ingredientes del locro aguardaban la aprobación de Doña Potola.
-Es el cumpleaños de la Patria.-
Y de la Sra. República- murmuró Prosperina, a quien todavía le cuesta asimilar la presencia de la visitante.
-Lo vamos a festejar- dijo Doña Potola revisando minuciosamente los ingredientes. Por unas horas vamos a olvidarnos del conflicto y le voy a dar descanso a mi cabeza que ya me ha dolido mucho por éstos días-.
-¿Me pareció que hablaban de mí, o me equivoco? Dígame que no soy la causante de sus dolores de cabeza dijo la Sra. República asomándose en la cocina.
-Señora, cómo se le ocurre. Me desvelo y me despierto en medio de la noche tratando de entender qué hicimos mal en el campo para merecer tantas agresiones-.
-Doña Potola, debe coincidir conmigo en que los discursos de la Presidente se han moderado con respecto al campo-.
-Relativamente, mi señora. De vez en cuando alguna ironía sumado al gesto que roza la soberbia me pega muy adentro, pero lo que me mortifica y me saca de las casillas son los defensores de esta gran puesta en escena. Para justificar esta metida de mano en el bolsillo o para ocultar una ideología que no comulga con el hombre del campo, salen a decir cuanto disparate se les ocurra y a repetir un libreto que vaya a saber quién se los dictó. Hablan con el desconocimiento mas absoluto en lo que a la producción se refiere. Cualquier aprendiz de lenguaraz se explaya confundiendo a la gente de la ciudad y a quienes nos miran con desconfianza-.
-No le entiendo lo de la desconfianza, doña-.
-Y.fíjese: cómo entiende la gente que se maneja con un presupuesto reducido, que alguien que puede ser millonario en dólares por el valor de la tierra, compre herramientas, insumos, asista a cursos y seminarios, concurra a congresos a escuchar a los mejores técnicos del País y del mundo y luego, lleno de esperanzas, deposite todo su capital a cielo abierto, esperando que llueva, que no caigan piedras o que alguna helada tardía arruine todo.
¿Cómo no van a desconfiar? Debe haber “gato encerrado” piensa la gente. Porque yo me pregunto: ¿cuántos están dispuestos al riesgo de no saber a cuánto van a vender el resultado de su trabajo, dependiendo de los humores y necesidades de los mismos que hoy nos agravian?
Mas allá de las injurias de las palabras, opinan con una total liviandad sobre la más noble y más indispensable tarea del hombre, como es la agricultura, al decir de Hipólito Vieytes allá por 1802. Eso me quita el sueño y me hace doler la cabeza, pero hoy vamos a festejar su cumpleaños y en su honor tomaremos una copita de vino y diremos a coro: ¡Viva la Patria!-
Sábado 17 de Mayo 2008: Hoy, a modo de cierre, voy a leer una carta de una abuela chacarera desde un rincón de la Argentina.
Al Sr. Director de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación.
Con mi mayor estima:
Disculpe usted a esta chacarera ya entrada en años de la “Pampa gringa”, el atrevimiento de robarle unos minutos.
Soy hija y nieta de quienes me enseñaron a dar gracias a Dios y a querer a esta tierra generosa.
Si bien fueron poco tiempo a la escuela porque había que trabajar, les sobraba el conocimiento y lo derramaban dando consejos a quienes los pedían. ¡Viera señor qué trigales ! Conservas, chacinados, jabón, todo lo que usted se imagina, sabían hacer.
Qué decir de la huerta donde aún hoy entorno los ojos y me parece ver a su viejo espantapájaros con un sombrero de paja. Y hoy aquí, en la vieja casa junto al fuego, me he puesto a escribirle a usted, que junto a los hombres bien intencionados, deben estar preocupados por el precio de los alimentos y por el hambre en el mundo. Le confieso que a mí también me cuesta conciliar el sueño ante la incertidumbre de sembrar o no sembrar, y no me siento Hamlet.
¿Pero cómo seguimos arriesgando con el costo que tienen las semillas y los insumos y sin saber a cuánto nos van a dejar vender cuando llegue el momento de la cosecha?
Sólo el 3% de la tierra del mundo es muy apta para la agricultura, y nuestra querida Argentina es uno de los escasos paises que comparten ese 3% de suelos y climas de la mejor calidad.
Y aquí estamos pensando en sembrar o no hacerlo hasta que se disipe la tormenta. El mundo nos debe estar mirando con recelo y pensando cómo con tanta generosidad que tuvo el Señor con éste rincón del mundo, nosotros nos peleamos sin medir las consecuencias y la desazón que les causamos a esos rostros desconocidos que se iluminan frente a un pedazo de pan.
Miro el cielo limpio con un sol maravilloso iluminando los campos que esperan el agua que no llega. Pienso si no es un castigo divino por el egoísmo y la falta de sensibilidad de quienes quieren imponer su ideología política sobre la decisión hermosa de todo un pueblo de vivir en comunión con la tierra. Tengo sobre mi mesa, llena de fotos y recuerdos, una imagen de San Cayetano para que no falte el trabajo con una espiga de trigo simbolizando el pan.
Con mi corazón sobre la mesa le estoy pidiendo a Dios que nos ilumine, y a usted distinguido señor le agradezco su tiempo y le reitero sepa disculpar el atrevimiento de esta vieja chacarera. Si está a su alcance alguna gestión en nombre de todas las madres, le doy las gracias.
Quedo a su entera disposición.
Firmado: Doña Potola.
Sábado 10 de Mayo 2008:
Prosperina acomodaba los frascos de berenjenas en escabeche recién elaborados, en uno de los estantes de la despensa.
Al ver la puerta abierta, la Sra. República se asomó tímidamente. Quedó perpleja. Sus ojos recorrieron las filas ordenadas de frascos que guardaban las delicias de Doña Potola. Jaleas de membrillo, membrillos en cachos, dulces de ciruela, de damascos, de melones ,de naranjas y hasta de tomates. Licores de huevo, de mandarina y algunas mieles del monte y de la isla. Frascos de salsa con dientes de ajo y hojas de laurel, y dominando por volumen, los frascos grandes con escabeche de vizcacha y conejo.
Sobre una mesa había dos frascos importantes: uno de aceitunas verdes y otro de las negras, preparadas a la sal y cubiertas de ají molido. Las infaltables latas de chorizos en grasa completaban la provista, como para resistir un bloqueo de un año o más sin salir del campo.
-¿Anda con algún antojo?- preguntó Doña Potola desatándose el delantal.
-No,- sonrió la Sra. República por la ocurrencia - estaba viendo su fortaleza secreta por primera vez y he quedado sorprendida. Usted y Prosperina no descansan nunca.-
-Aprovechamos la quinta, si no la fruta se cae y me parece un pecado no utilizarla. Hoy la gente está muy cómoda y compran prácticamente todo.-
-Bueno, vamos a seguir con el tejido pues se nos va a pasar el invierno.
¿Qué me dice doña, cómo están las cosas? ¿Que dice su muchacho que va y viene preocupado?-
-Como para no estarlo señora, hay compromisos de pago y no se vende nada porque no hay interés o porque no se sabe a cuanto. Yo me pregunto:¿hasta cuándo las avestruces van a estar en silencio?-
-¿Las avestruces?-
-Si, los diputados, senadores y gobernadores que antes de las elecciones nos decían que habían caminado la Provincia y se habían interiorizado de los problemas de todo el mundo. Hoy están con la cabeza en un agujero para no ver la realidad. El pueblo es un fantasma y el único que vende algo es el panadero. Al verdulero le veo poca vida porque las madres ya están exigiendo una huerta en cada patio a sus hijos. Todo está parado, como el tractor por falta de gasoil. Con el mundo preocupado por el valor de los alimentos, la gente no sabe si siembra o no siembra trigo. Parece una pesadilla, pero no, es mucho peor. Las pesadillas duran un suspiro aunque parezcan eternas. Y esto del manoseo y el maltrato al campo lleva mucho tiempo ya.
Desde el vamos se veía venir la cosa. ¿Porqué no dicen cuáles son las verdaderas intenciones? “Ponerlos de rodillas” dicen que dijo el ex Presidente.
¿Se habrán olvidado quienes gobiernan que son servidores públicos, que los eligieron para administrar y no para reinar? ¿ Que deben ser prudentes con las apetencias impositivas y con los gastos? Está todo al revés por estos días.-
-¿Por qué lo dice?-
-Mire señora, nuestros gobernadores esconden la cabeza como las avestruces y a quienes uno no quiere ver están en todas las fotos, vestidos como para un casamiento.-
-¿Y cómo termina esto Doña Potola?-
-De rodillas, pero frente a la Virgen.
Eso me enseñaron quienes me criaron con el ejemplo del amor y del trabajo.-
Sábado 3 de Mayo 2008:
Dueño y señor de la galería, el viento jugaba. Meciendo a las reposeras y mudando una imaginaria alfombra de hojas. Prosperina agregó un leño y juntó la cenizas que siempre se le escapan al chispero.
-Ahora que el frío obliga y el fuego es compañía, voy a tejerle a su nieta, la bufanda que le prometí.-Doña Potola miraba las madejas de lana de colores que la Sra. República disponía de una forma y volvía a cambiar, buscando el toque juvenil, según ella que le quería dar a la prenda.
-Me está contagiando el entusiasmo y creo, que me voy a tejer yo también una, ahora que hablan tanto de enfriar la economía. Eso sí, voy a elegir un verde oscuro para que no me digan que siempre ando de negro.-
-Doña Potola, usted no pierde ocasión, me puede decir qué tiene que ver una bufanda con el enfriamiento de la economía?-
-Qué tiene que ver? No sé, pero algo malo debe estar por ocurrir. No lo vió al ex Presidente como estaba de malo en el discurso que precipitó la salida del Ministro de los rulitos? Y a la Sra. Presidente lo mismo. Hablaba de los economistas que ahora también han caído en desgracia como los enemigos conspiradores de su Gobierno. Se habla de tantas cosas...Por ejemplo, nos echan la culpa de la inflación por los días de protesta del campo y por otro lado, el INDEC sigue negando la realidad. No lo entiendo. Mientras tanto los organismos internacionales, por lo que escucho, dicen que tenemos el índice de inflación junto con Venezuela, más alto de América.-
-Doña Potola, a su edad, usted tiene que entender que en los discursos se habla mucho para la tribuna; se declama una cosa y se quiere decir otra.-
-Según lo que dijeron de las retenciones está muy claro. Dicen tanto y quieren tanto. Que se lo llevan y luego lo van a devolver. No sé cómo pero ya me imagino las colas de los productores esperando en los bancos, como si les regalaran lo que ellos mismos han generado. No me diga que no es una forma de tenernos como una legión de cautivos. Todo el mundo a la espera de el subsidio, como si fuera una dádiva. Mientras tanto, hay que tener disponible para el combustible, los insumos y lo que uno tiene que contratar; esperar que llueva y que no le cambie el humor a nadie. Y no vaya a ser que haya necesidad de caja pues de nuevo, empezamos a padecer. Fíjese señora, qué pasa en el mundo con el precio de los alimentos. Hay una intranquilidad de los compradores tratando de entender qué hacemos y qué podemos llegar a hacer.
Mientras tanto, ya hay una decisión de siembra que ha bajado en un 20% en relación a la campaña anterior. Y los que siembran? Se tiran a la pileta con el frío que hace pues no saben a cuánto van a vender en la cosecha y si los van a dejar exportar.-
-Doña, si sabía, me ponía a leer y no le decía que mi intención era tejer una bufanda para su nieta.-
-Yo también casi, casi que me estoy arrepintiendo de todo lo que pusimos en la siembra del maíz. Usted vió: no llovió y no dió casi nada. La soja: ahí, ahí, como para pagar algunas cuentas, cosechas, flete y comercialización. Ay! si me hubiese guardado mi platita, no daría tantas vueltas en la cama buscando una frazada a la noche con ésto de que a la economía la quieren enfriar.
Sábado 26 de Abril 2008:
Pisó la galería Doña Potola pidiendo le alcanzaran la silla petisa. De su bolso cartera, que siempre sorprende, la sonrisa de Prosperina tenía forma de chocolates y caramelos rellenos. La Sra. República y su paso tranquilo entre las hojas secas buscaban agua fresca del molino.
-No sé qué me gusta mas; si la invitación de mi muchacho a la ciudad, pasar por el súper como le dicen ahora al viejo almacén de ramos generales, mirar a la gente o el momento de volver a casa- murmuró Doña Potola.
-No ayudó el día. Parece que el verano se resiste- se quejaba la Sra. República de la temperatura -y ni hablemos del humo- siguió. Parece que todo se complica y le da motivos al Gobierno para no conciliar con el campo.-
-No le van a echar ahora la culpa al humo, señora! Fijesé que hablan y hablan y no dicen las verdaderas intenciones. Me hablan de producir más, ignorando costos y quieren el trigo, pan, la leche y la carne al precio que la burocracia complaciente le susurra al oído a la Sra. Presidente. La mal predisponen tanto contra el campo que le sorprende ver, desde el helicóptero y en medio del humo, a una cosechadora trabajando. Yo la ví en la tele, enojada, por eso y nadie le dice que mas de la mitad de lo que se estaba cosechando era para su Gobierno. Que llegado el momento de cosechar, hay que hacerlo. No le dicen tantas cosas a la Sra. Presidente como por ejemplo que la matanza de hembras, marca una etapa de liquidación de stock de la ganadería. Que los tamberos no sólo resisten contra los precios que ellos determinan sino contra la oferta tentadora de la agricultura. Hay, mi señora! Si el desafio fuera: vamos por más...-
-A qué se refiere Doña Potola?-
-Mire, si se animara la Presidente que por cada millón de toneladas más producidas, ella se compromete a bajar 1 punto las retenciones. Explotaría “en el buen sentido” el País; trabajaría a pleno la agroindustria que ahora está preocupada ante la incertidumbre. Puestos y más puestos de trabajo ofrecería el interior y se ahorraría el Gobierno los planes y subsidios. Vamos a aprovechar este momento le diría a la Sra. Presidente. El campo quiere trabajar y no conspirar contra su Gobierno.
Si hasta el mismo Ministro de Economía en su libro, argumentaba sobre la baja de las retenciones.
Nosotros, a cambio, le ofrecemos 1 millón de toneladas por cada punto de las mismas. No hablé con nadie sobre esta propuesta pues van a decir que son cosas de una vieja soñadora que no sabe nada de política.-
-De política, no sé cuánto sabe pero de sueños, sacrificios y de buenas intenciones, doy fé.- dijo la Sra. República.
-Por otro lado, quédese tranquila que por mí, nadie se va a enterar.-
Sábado 19 de Abril 2008:
La Sra. República, desde su reposera en el medio de la galería, seguía con su mirada las hojas que llevaba el viento descolgadas desde los fresnos.
Doña Potola la miró pensando si estaría molesta con su comentario sobre las instituciones que según ella, dejan bastante que desear.
-¿En qué está pensando señora?-
-En los amigos que pasan por su casa. En sus comentarios, preocupados con las derivaciones que han tenido la suba de las retenciones.-
Doña Potola se ubicó en la otra reposera de mimbre, mientras se acomodaba la mañanita que apareció con los primeros fríos.-Señora, estuve hablando con las mujeres que están tristes y con temores; no con miedo. Pocas veces, en plena época de cosecha, he visto a la gente con estas caras curtidas y con el ceño fruncido, pues el futuro está cubierto con una nube llena de presagios.-
-Doña Potola, cómo es posible que no puedan encontrar una salida en las conversaciones que llevan adelante funcionarios y representantes de los productores?-
-Sabe qué pasa señora, están buscando al peludo en un hormiguero. Ahora resulta, según el Gobierno de acuerdo a una campaña que difunden en radio y en televisión, que las retenciones son importantes para que no suba el precio del pan y de la carne. Si se convoca a encontrar soluciones a la crisis, no se puede fogonear con mensajes que no se dan la mano con la verdad. ¿Cuál es el objetivo oculto del enfrentamiento entre quienes producen arriesgando sus ahorros y quienes consumen? De la noche a la mañana le transfieren el problema inflacionario a quien comete la imprudencia de sembrar trigo.
Señora, ver las vacas lecheras en Liniers me dió mucha pena. Eran vacas con nombre, eh? Eran La Juanita, La Lucrecia; amigas de la familia que madrugada tras madrugada las ordeñaban. Vacas lecheras, vacas de cría de distintas razas y terneras que no han parido una sola cría...al sacrificio.
En los restoranes se siguen ofreciendo milanesas de ternera. Un disparate total del sistema perverso y del cual ahora es culpable el chacarero, el criador y el invernador. No me cabe en la cabeza tamaño desaguisado.-
-Quiera Dios, Doña Potola, encuentren pronto una solución pues hay que sembrar trigo, las pasturas del tambo.-
-Usted invoca a Dios, y yo a Dios y a la Virgen para que aleje los malos pensamientos y empiezo por mí. Ojalá me equivoque señora pero tengo la sensación de que no quieren arreglar quienes provocaron el conflicto. Confunden retreta con serenata.-
-Doña Potola levantemos el ánimo.-
-El ánimo y la cosecha, pues los funcionarios del gobierno devenidos en improvisados tamberos, están empeñados en ordeñar las ubres entecas de cada una de las chacras.
Sábado 12 de Abril 2008:
A pesar de años de ver tejiendo a Doña Potola, me sigue atrapando mirarla manejar su aguja de crochet.
Hoy algo casi en extinción.
Le pidió a Prosperina que preparara unos mates y la sacó a la Sra. República de sus pensamientos.
-Señora, con todo respeto: ¿le puedo hacer algunas preguntas-?
-Mmm... con esa introducción, me da un poco de miedo.-
-Miedo, lo que se dice miedo, tendríamos que tener quienes pensamos que pilares de la República no están funcionando como espera la gente, y usted lo sabe mejor que nadie.
Empecemos con la justicia, y esto no viene de ahora. “Hacete amigo del juez” decía el Martín Fierro.-
-Bueno, eso era una licencia poética- la cortó la Sra. República.
-Sí, pero para pintar la realidad nada mejor que los poetas populares. ¿Usted se acuerda de cuando nos enteramos de que alguien tenía una servilleta con el nombre de todos los jueces amigos?
-Si, me acuerdo doña, y eso le hace mal a las instituciones-.
-Pero nadie dijo nada, y amigos, los hubo.
Aumentaron el número de miembros de la corte y luego lo bajaron.
A algunos les hicieron juicio político y otros renunciaron para no perder la jubilación. En fin, desde mi modesto entender, y por los años que demora todo en Tribunales, da la impresión de que los expedientes ingresaran en el túnel del tiempo y desaparecieran-.
-Tiene razón, doña; está desbordado el sistema y sin presupuesto-.
-Pasemos al Congreso, señora. Diputados y Senadores deliberan lo que han pasado a llamar ellos mismos “la escribanía”, pues levantan la mano y firman todo lo que les mandan desde la Casa de Gobierno. Delegaron en el Jefe de Gabinete la facultad de velar por el presupuesto y luego se enteran como yo, hasta dónde se dispara el gasto público.
A veces la veo enojada a la Sra. Presidente, pidiéndonos a nosotros que defendamos el sistema democrático. Ella debiera dar el ejemplo.
Y consultar las cosas no sólo con su grupo reducido.
Tendría que darle lugar y representación a todo el Congreso para que se pudiera expresar frente a iniciativas como las retenciones, que por otra parte así lo dice la Constitución-.
-Yo la entiendo, Doña Potola, y me preocupa que sólo un grupo muy pequeño sea el dueño de las decisiones de Gobierno-.
-Señora, ahora más que nunca, invítela. Le haría tanto bien conversar con algunas viejas chacareras que podríamos invitar, y tambien con los jóvenes que se están cansando de vernos renegar tanto y se tientan con otros horizontes. Por ellos me preocupo y creo que en ellos encontrará la Sra. Presidenta una fuente de inspiración bien intencionada-.
-Bueno doña, la invitación está en el aire. Tortas negras, pastelitos y unos mates.
La esperamos a charlar. Quién le dice en una de ésas nos sorprende y viene-.
Sábado 5 de Abril 2008:
-Haga un alto a tanto trajín que quiero saber que piensa ahora que las aguas están un poco más calmas, invitó la Sra. República a Doña Potola que iba y venía dando instrucciones a Prosperina, que terminaba de pelar los membrillos.
-No se olvide: 800 gramos de azúcar por cada kilo. Después que los pase por la picadora de carne.
El sí doña quería decir: por favor, llevamos 20 años haciendo el dulce y todavía no me tiene confianza.
La Sra. República había leído todo lo que ofrecían los diarios y revistas, más los informes de la tele. Se sentó Doña Potola y respiró profundo mientras su mirada iba del molino a los árboles, que se andaban probando ya su traje de otoño.
-¿Qué pasará dentro de 30 días?- preguntó la Sra. República.
- Dentro de 30 no sé, pero sí creo saber, según mi modesto entender, que deberian hacer quienes nos representan -.
-A ver, qué anda pensando usted, que siempre anda unos pasos adelante. -
-Mire señora, pienso que deberian presentar un plan para salvar a la lechería, que no se cayó por la soja sino por las malas políticas y el abuso de las lácteas que quieren tener toda la ganancia para ellos junto con los supermercadistas. Abusaron de productores a quienes les dieron el trato de esclavos en complicidad con un Secretario de Comercio que decía cuánto debían pagarle por cada litro de leche. Un plan para el trigo. La gran tajada de estas últimas 2 cosechas fué a parar a los exportadores y a la molienda. Prohibieron la exportación de granos, pusieron precio máximo pero ellos exportaron y encima recibieron un subsidio. Pero eso sí, el Gobierno todavía nos dice que el pan vale $ 2,50.
Un plan para la carne. No se puede seguir tomando medidas que erróneas hacia quien tiene una vaca. Resulta incomprensible lo que se hizo con la ganadería -.
- Pero el Gobierno, Doña Potola, ya tomó una decisión -.
- Si señora, lo sé. Y es muy difícil después de tanto discurso reconocer un error. Los planes además deben incluir a las otras producciones. Se deben presentar y darlos a conocer a la opinión pública. La gente tiene que saber la verdad.
Mire señora, una sola cosa más: me dieron mucha tristeza las palabras de nuestra Presidenta en varios tramos de sus discursos -.
- ¿Porqué doña? Yo la ví entera, decidida -.
- Puede ser, señora, pero hubiera estado mejor si las opiniones técnicas se las hubiera dejado a los técnicos, que vaya a saber porqué no le han pasado la información correcta.
Mire señora, yo fuí poco a la escuela, pero para recibirme de chacarera vengo estudiando desde hace más de 70 años.
Y todo ésto no se puede aprender en unas pocas charlas.
¿Usted me entiende, no -?
Sábado 29 de Marzo 2008:
El otoño se va dejando ver lentamente en las hojas que se resisten a dejarse llevar por el viento.
Los fresnos regalan oro a quienes posan su mirada en su follaje majestuoso y le sirven de marco a la Virgen, que en un rincón de su parquecito tiene entronizado Doña Potola.
En el viejo banco de madera donde se sienta cada vez que el rezo y el pensamiento viene largo, la descubrió la Sra. República. Se le acercó lentamente y se detuvo a una distancia prudente. Giró su cabeza Doña Potola, dejando ver en sus ojos un brillo lejano.
-Qué quiere que le diga señora, estoy triste. Venga, siéntese acá a mi lado. Ver las imágenes de los hermanos peleándose me hace mal. Días y días el país parado en plena época de cosecha era algo que no había pensado jamás que podía ocurrir.
¿Cuál es el origen de tanto odio escondido que aflora y nos lleva a tantos desencuentros, que no nos permite encontrar el rumbo que lleve la barca a puerto seguro?
La Sra. República se sentó a su lado aceptando el convite con una pregunta.
-¿Porqué piensa usted que se repiten errores y desencuentros?-
-Intereses mezquinos. Personajes que se enferman de importancia y se creen de una casta superior, que han nacido para guiarnos por el mundo con la luz que irradian. Han pasado por la función pública, no como nuestros representantes sino soñando que eran reyes. O algunos que hasta han delirado pensando que eran emperadores-.
-Me parece que exagera Doña Potola-.
-¿Que exagero? A ver, nómbreme a 10. Mire lo que le pido, simplemente a 10 que se hayan sentado, no ya en el sillón de Rivadavia sino en una silla de Ministro, de Senador, Diputado, Gobernador o Intendente que hoy siga trabajando por necesidad. No exagero, señora. Se siguen alternando o se renuevan camadas de iluminados que llegan para hacer negocios entre ellos y sus amigos. Viven inventando impuestos y queriendo navegar contra la corriente, mientras el resto de los países nos miran azorados sin poder explicarse porqué hacemos todo mal. Cómo lo van a entender si nosotros mismos no entendemos tanto mamarracho.
¡Válgame Dios señora y usted me dice que exagero-!
-Doña Potola, yo le tengo aún mucha confianza a la Presidenta en su promesa de cambio-.
-Yo, con todo respeto, lo dudo. Antes de hablar como lo hizo, tendría que haber pensado que toda la gente que estaba en las rutas y en los pueblos no se complotaron para darle un disgusto a su Primera Dama. No. Es gente que quiere seguir viviendo con dignidad en una democracia donde cada uno es responsable de lo que puede ganar de acuerdo a su esfuerzo y no por lo que determine un burócrata que nunca puso en la tierra una semilla-.
Sábado 22 de Marzo 2008:
De la misma forma que sorprendió y atrapó nuestra mirada, la lluvia torrencial que se ofrecía como un telar gigante sobre el parque, se fue resignando al sonido del agua que se deslizaba por la canaleta de la galería rumbo al aljibe. Despertando las tinieblas, engarzados en las ramas de los árboles, cientos, miles de bichitos de luz o de “tucutas”, como quieran llamarlas.
-Apagué la luz de la galería para poder disfrutar aún más del pulso luminoso que nos saludaba noche adentro. Prosperina intentó decirnos que la comida ya estaba en la mesa.
-Siéntese, y en silencio, disfrute de esta fiesta de luces - le dijo Doña Potola.
La quietud de la noche luego de la lluvia, invitaba a sus habitantes. Desde la noria, donde tiene su nido, un suindá se descolgó detrás del chistido que paraliza.
-Menos mal que no hay ningún funcionario del Gobierno cerca - deslizó Doña Potola - ¿Se imagina si nos quisieran cobrar por cada una de las tucutas encendidas que tenemos?
Habría que vender las vacas para poder pagar la cuenta de luz -.
-Usted no tiene descanso - dijo la Sra República conteniendo una carcajada - ¿Cómo pueden ocurrírsele esas cosas?-.
-Eso no es nada - volvió a la carga. Se imagina si a otro funcionario, de esos que quieren hacer mérito, se le ocurriera encerrar las tucutas en una burbuja de vidrio y usarlas como veladores? Llamarían a conferencia de prensa y anunciarían que encontraron la solución a la crisis energética. Con las tucutas y las lamparitas bajo consumo estamos salvados.
Aunque creo que el que se salvó es el que logró venderle tantas lamparitas al Gobierno.
¿A usted le parece señora, que todos los días nos quieran sorprender con un anuncio?
Lamparitas, acuerdos para mantener los precios de la leche, la carne y el pan. Nos asustan que va a llover gasoil y lo real y concreto es que ocurre todo lo contrario. ¿Cómo no quiere que me lo tome con una cierta sonrisa y mi natural desconfianza? Si le hicieramos caso a tanto anuncio…
¿Se acuerda de “quien apuesta al dolar, pierde”? Casi nos dejó en la ruina. Nos pesificaron, nos dolarizaron con el 1 a 1, anunciaron un gigantesco encaje de la deuda que nos llevó casi a una guerra civil. Y siguieron con los anuncios: “el que puso dólares recibirá dólares”.
Lo único que falta es que un buen dia nos digan, el que se fué a Sevilla perdió su silla y nos dejen de patitas en la calle.
Porque ya no le tengo confianza ni a la escritura que dice que esta casa es mía.
Y además porque sembré soja, y justo ahora que estoy por levantarla, me dicen que me aumentan a casi 45% las retenciones. Otro anuncio funesto.
Eso si, dice el Ministro de Economia que el propósito de esta rapiña es darle impulso a la ganadería y a los tambos...
Válgame el cielo señora -.
Sábado 15 de Marzo 2008:
No alcanzó a sentarse en la mesa de la galería para desayunar cuando de lejos, tijera en una mano y flores en la otra, Doña Potola saludó dando los buenos días.
Espero que no me digan que rompo la huelga por cortar estas flores. La invito más tarde al cementerio antes de que el sol caliente demasiado.Voy a conversar como siempre lo hago con los ancianos cuando quiero entender lo inexplicable.
Usted me dirá qué es lo que no entiendo. Por ejemplo que estemos en huelga. La mayor estructura productiva del país paralizada. No lo comparto. Como tampoco que poco a poco nos vayan sacando absolutamente todo con cualquier excusa.
-¿Doña Potola, cómo cree que deberían manifestarse los productores?
-Mire, al gobierno que se ha cebado con esto de meternos la mano en el bolsillo, no lo van a hacer retroceder. Va a ser peor el daño que vamos a sufrir los chacareros. Nos van a tildar de insensibles y de que queremos los precios internacionales. En una palabra: dólares, pero que el pueblo gane en pesos, etc, etc. Ya conocemos la cantinela tan falsa como efectiva. No debe enfrentarse el campo con el gobierno ni con la sociedad.
-¿Pero entonces?
-Señora, el pueblo no delibera pues tiene a sus representantes que sí lo hacen o deberían hacerlo. Por ejemplo: ¿Qué hacen los gobernadores que no defienden a su gente, que no pelean por los recursos que se generan en cada uno de sus pueblos?
Si no salen a poner la cara senadores, gobernadores y diputados, tendríamos la evidencia de la gran conjura armada para tener un pueblo trabajando para ellos, para mantener sus privilegios. Mire señora, Morales en Bolivia lanzó una reforma agraria confiscando tierras para dárselas a los campesinos que no sabían cómo hacerlas rendir. Aquí lo pensaron mejor: Vamos a dejar la tierra en manos de los gringos y nos apropiamos de la renta, total el Congreso avala cualquier iniciativa para quedar bien con la Señora Presidenta.
-Señora República, ya es tarde para que la invitemos. No va a querer venir con su Ministro devenido en ambientalista preocupado por la sojización. Me hace reir este muchacho. Yo le preguntaría a él y a ella de dónde salieron los dólares que hoy exhiben como la gran reserva que tiene el país. Pero vuelvo a los gobernadores, si me permite: o están con el Gobierno central o están con la gente, que le dió sus votos.
No permitan que les quiten los recursos que cada provincia genera y le pertenecen.
Sábado 8 de Marzo 2008:
Generosos en papel, los diarios del domingo con los suplementos y revistas, obligan a la Sra. República a tener un par de sillas al costado de su mecedora. En una primera lectura de títulos y subtítulos, va clasificando los temas para leerlos luego detenidamente.
-No la quiero sacar de sus pensamientos pero a cambio de unos mates con una pizca de cedrón, me puede adelantar algunos temas, señora.-
-Le cuento que me acobardan los diarios del domingo y me desespera no tener tiempo para tanta oferta de lectura. ¿Y usted me pide que por un par de mates le haga un resumen?
-No va a tener suerte, porque la verdad, estaba mirando las notas, artículos y editoriales muy por arriba sin comprometerme demasiado, pues un título ocupó toda mi capacidad de análisis-.
Le convido un mate y me cuenta.
-A ver- dijo la Sra. República sacándose los anteojos, lo que provocó una sonrisa generosa en Doña Potola.
-Quiero poder entender cómo es esto de volver a nacionalizar todo lo que no hace mucho tiempo privatizamos. Antes de que me encasillen con sus críticas les cuento que no estoy a favor de una u otra posición, simplemente quiero entender. Se supone que para tomar las decisiones se habrán sentado los mejores y bien intencionados hombres que analizaron cada caso detenidamente, midiendo las consecuencias por supuesto. Hagamos historia.
Tengo presente las máquinas de vapor con banderas argentinas festejando que ahora sí, los ferrocarriles eran nuestros. Y como siempre pasa, parece que no fueron de nadie, y se autodestruyeron ante la mirada pasiva de sus dueños. Desencanto, pérdidas, se levantaron líneas, se saquearon estaciones y al costado de los andenes murieron y agonizan muchos pueblos.
Los privatizamos sin controles y ahora que no son nuestros, brindan un servicio pésimo y les pagamos subsidios millonarios. Hoy no sé si en esta dualidad son privados o del Estado.
Lo mismo pasa con el agua y Aerolíneas Argentinas que hoy está en manos privadas, pero no se sabe por cuanto tiempo. Además, tenemos una compañía aérea que nos cuesta mucho dinero en personal o en oficina pero que no tiene aviones. En una palabra no existe.
-Pero cuesta- se inquietó Doña Potola. Mi querida señora, usted se pregunta quién gana y quién pierde en cada avance o retroceso privado o estatal. Pierde, no tengo la menor duda, el País. Pierden todos los argentinos.
¿Y quienes ganan? Esa respuesta tendrian que darla los políticos que manejan la cosa pública como un bien de familia.
Paciencia. He aprendido a tenerla y usted señora tendría que haberlo aprendido a sus años, ya que le están preparando el festejo para el Bicentenario.
-Espero que no se les ocurra privatizarme.
No se descuide, que ganas no les faltan.
Sábado 1 de Marzo 2008:
¿Qué ocurre en esta casa, que cada día se levantan más temprano?
Insinué una protesta y Prosperina se apresuró a ofrecerme un mate.
-Usted sabe cómo es Doña Potola. Hoy empezó más temprano que nunca. Mire, allá vuelven de la quinta con la Sra. República.
Fué a buscar unos limones para rallarle a la torta negra-.
Caminé a su encuentro por la galería con mi segundo mate, sospechando que era el último.
-Buenas tardes, saludó Doña Potola de lejos, al tiempo que la Sra. República, conociendo sus bromas, sonreía.
-Buenas tardes van a tener ustedes con la visita de hoy. Les encargo un pedazo de torta negra, si es que dejan algo.
La Sra. República buscó la hamaca de mimbre que es su preferida, y me interrogó con la mirada y ese gesto lejano de: “¿qué está pasando?”
-Le cuento que estoy percibiendo una preocupación entre los jóvenes que toman decisiones que van más allá de los números y de los resultados que pueda arrojar la campaña.
Usted sabe que por el clima, ya la suerte está echada y no puede haber grandes sorpresas.-
Busqué una silla y me senté a su lado.
¿Y qué les preocupa al futuro del País?, preguntó.
-El nivel de agresión que estamos viviendo. Quienes nos gobiernan y quienes hasta ayer no más nos gobernaban, se desautorizan tanto intelectual como moralmente para ocupar el sillón de Rivadavia.
El Dr. Duhalde arremete, y buena parte de la tropa de asalto del gobierno sale a contestarle, convirtiendo el escenario político en la arena del Coliseo Romano. La Dra. Carrió vuelve a endilgarle al ex Vice y ex Presidente de la República, el Dr. Duhalde, un cierto facilismo para permitir que el negocio de la droga se desarrollara como lo hizo.
¿Qué nos queda después de esta lluvia de agravios y acusaciones? ¿No se dan cuenta de que siguen minando la base republicana, ya endeble ante tanto atropello por parte de los mismos políticos?
Están jugando con fuego y parece que no se dan cuenta.
Doña Potola había elegido un par de limones y se disponía a pasarlos por el rallador.
-Pensar que cuando usted era chico, un día se me había puesto que podía ser embajador. Y mire ahora el ejemplo que ellos también le dan a los jóvenes. Negocian autos truchos, venden visas a los chinos
Sra República, por favor, ¿en que va a terminar todo esto-?
La Sra República respiró profundamente.
-Pienso, por lo que veo, que los que ganan elecciones y asumen el gobierno creen que tienen el mismo derecho de aquellos que ganaban una batalla y saqueaban al pueblo vencido.
Más negocios que propuestas republicanas.
Eso veo.
Sábado 23 de Febrero 2008:
La canasta llena de higos negros era una promesa de sabores: secos, enteros, en almíbar, en mermelada o rellenos con nueces. La mirada de Doña Potola siguió de largo por la canasta y se encontró con la niña Prosperina, que se había refrescado la cara en la canilla que venía directa del molino.
-Ud. sola se metió en el brete. ¿Qué hacemos ahora con los higos?
- Doña Potola, Ud. sabe muy bien qué vamos a hacer y le cuento que la higuera está como nunca. La calandria es una guardiana como no he visto otras, hizo el nido en la higuera y no dejó acercar a nadie.
- Hay pocos frascos, vamos a secar. Aprovechemos que el tiempo promete una semana de sol, mañana decidimos qué hacemos con lo que queda.
De lejos saludaban las visitas que llegaban con la fresca y la Sra. República, que las había despedido, buscaba la galería.
- Por favor Prosperina, deme un vaso de agua fresca, de esa que viene del molino.
- La han dejado sin aliento. ¿Qué le ocurre a los políticos que la vinieron a ver?
- Lo de siempre Doña Potola, cuando están en la oposición tratan de organizar el partido. Le sacan brillo a las viejas medallas del pasado y se inspiran en frases que dijeron sus referentes hace un siglo atrás.
No se trabaja para ser una oposición clara, objetiva y que el ciudadano se vea representado . Se ha